lunes, 18 de abril de 2011

VICTORIA MORAL EN FINLANDIA



Como ya pronosticamos recientemente, en lo que constituyó el mayor avance de un partido político en la historia de Finlandia, los nacionalistas del partido Verdaderos Finlandeses quintuplicaron ayer en las elecciones parlamentarias sus votos respecto de los comicios de 2007.
Si bien obtuvieron en tercer lugar, con el 19,1% de los sufragios, estuvieron a décimas del triunfo, dado que el Partido Conservador, del ministro de Finanzas Jyrki Katainen, logró el primer puesto con el 19,8% de los sufragios y el Partido Socialdemócrata obtuvo el 19,2% de los votos.
De este modo, la opción nacionalista obtuvo 39 legisladores, ocho veces más que en 2007. Se trata del mayor avance de un partido político en la historia de Finlandia. Los conservadores, en tanto, lograron 43 legisladores y los socialdemócratas, 42.
Los grandes vencedores de la jornada, fueron los Verdaderos Finlandeses, un partido contrario a la eurozona que podría integrar la próxima coalición de gobierno en Finlandia, un hecho que alimentó la inquietud en el bloque europeo. "Esta es una gran victoria, es el triunfo del sentido común de los finlandeses, que no quieren seguir gobernados por los mismos viejos partidos que llevan décadas en el poder", afirmó Timo Soini, el líder de la formación identitaria.
En cambio, los votantes castigaron con dureza al gobernante Partido de Centro de la primera ministra, Mari Kiviniemi, que retrocedió siete puntos y logró 35 escaños, 17 menos que en las anteriores elecciones.
Kiviniemi reconoció su derrota y afirmó que el verdadero ganador en los comicios fue el partido de Soini, el único con representación en el Parlamento de Helsinki que no perdió apoyo.
"Los Verdaderos Finlandeses son los vencedores hoy, y tenemos que felicitarlos porque el pueblo se ha puesto de su lado", afirmó Kiviniemi.
La participación fue del 70,4 por ciento, 2,5 puntos más que en las anteriores legislativas.
Reiterar desde este blog nuestras felicitaciones a los Finlandeses que han dado al resto de los europeos una señal de hacia donde se puede dirigir el voto para reconducir nuestro futuro como pueblo, al margen de los mercados y de los designios de la alta finanza.